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El Sr. Carlsberg es mi amigo

Guitarritas españolas que suenan al ritmo de la escritura de un post con título de cerveza danesa. Sí, como los helados de cuando chicos. ¿Alguien se acuerda de Danesa 33? Más allá de los recuerdos de helados en casquitos de fútbol americano puestos boca arriba: la vida no es tan simple como eso. ¿Cómo qué, se preguntarán? Como hacer heladeras en forma de casquitos de fútbol de tu equipo ochentero favorito de la NFL, por supuesto. El proceso de hacer un envase de esta forma consiste en varios subprocesos y etapas de decisión, para después ver ambas conjuntarse en el resultado final. Había opciones, sí, pero preestablecidas. Ni siquiera había qué pensar tanto, eran las mismas opciones que los equipos existentes en la liga. El tamaño del casco, tal vez, eso habría qué pensarlo un poco, pero nada más. Al terminar la promoción no habría más qué hacer que contabilizar los datos, los resultados de venta. Sería por eso que ya no se vendieron más, o no. Pa' saber. Es...

Domingo

El anhelo, aunque irreal, no es inalcanzable. Lo irreal existe por unos instantes sí uno así lo quiere. La capacidad de hacer real lo irreal va directamente relacionada con la capacidad y habilidad para mentir, de crear realidades alternas. De ahí que el anhelo se logre y sea tan breve. Uno crea una realidad que, por fácil o difícil que sea de sostener, no durará por siempre. Por siempre es el tiempo ideal; nada es por siempre. Por eso uno cambia, hace de la mentira una verdad y posible lo imposible. Lo anhelado llega y, por un tiempo, es real, hasta que es hora de regresar a casa. Entonces todo regresa a ser lo que siempre fue: verdad o mentira. El anhelo aguarda.

Al infinito... y más allá.

Cuando no estamos aquí, ¿dónde estamos? Seguro no en el mismo sitio, pero sí en el mismo espacio. Porque creo que somos un espacio en el espacio, uno cada vez más lleno y con menos espacio entre uno y otro. Es por eso que el espacio en uno debe crecer para, de esta manera, tener dónde refugiarnos cuando el espacio se acabe. Despacio, despacito, un paso al espacio. Uno a la vez.

La cosa está así: hay de dos sopas...

El mundo puede ser así si lo imaginamos de cierta manera / El mundo es así si lo vivimos de cierta manera. Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del Sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos. Para más información sobre las posibilidades de la vida y de cómo nos engañamos a nosotros mismos, consulte Las Metamorfosis , de Ovidio.